El secreto de El Cairo – @sir_kino

escrito para de krakens y sirenas

El agua caía con fuerza, los ojos de Chloe se detuvieron un momento ante el abismo que la separaba de su libertad y supo que era la única salida. Volvió la vista hacia sus perseguidores y no se lo pensó dos veces. Saltó. Su cuerpo fue engullido por la cascada, le costaba respirar. El agua la atrapó y conforme caía lo único en lo que podía pensar era en respirar, cosa que a duras penas conseguía puesto que el agua le dificultaba mucho la tarea. Seguía cayendo y cayendo mientras en su mente revivía cada paso que le había llevado hasta ese precipicio: una visita inesperada, una pérdida repentina, un viaje de última hora, una verdad que no conocía… todo la había empujado de manera inexorable hacia esa torrencial vorágine de agua y miedo que la arrastraba hacia lo que parecía una muerte inevitable. La caída cesó abruptamente, el agua se abría camino bajo sus pies y sobre su cabeza era como si la cascada hubiera tomado forma de mano y la estuviera empujando hacia el fondo. No dejaba de dar vueltas, creía que iba a perder el conocimiento. El aire… El aire se le acababa, apenas tenía tiempo. Su mente seguía procesando imágenes de un viaje que hacía mucho dejó de tener retorno, al menos no un retorno a la normalidad. Una frase resonó entonces en su cabeza: “¿Quieres respuestas? Las encontrarás en “El secreto de El Cairo”.” Esas fueron las últimas palabras de un viejo compañero de la universidad al que ya no volvió a ver. Pero, ¿qué era “El secreto de El Cairo”? ¿un libro? ¿algún tesoro oculto bajo las calles de la ciudad? O tal vez… ¿podría ser? Quería respuestas y le parecía haber dado con el camino a seguir para llegar hasta ellas. Sus pulmones estaban faltos de oxígeno, pero su cerebro pareció recibir una enorme bocanada de aire fresco. Quería respuestas y esas no las hallaría en el fondo del Nilo. Con un esfuerzo sobrehumano consiguió estabilizarse y dejó de dar vueltas. Un par de brazadas y dejó que el agua continuara arrastrándola. Notó como la fuerza del agua disminuía. Apenas podía mantener los ojos abiertos, pero tuvo que hacer un último esfuerzo. Nadó con ímpetu y peleó contra la corriente. Ya casi estaba. Los dedos de su mano derecha acariciaron la superficie del agua. Una brazada más. La mano izquierda rompió el río. Una brazada más. El brazo derecho se convirtió en una lanza. Una última brazada. Su cabeza emergió, aire… ¡Aire al fin! Una enorme bocanada de aire le llenó los pulmones. Volvía a respirar. Y no solo sus pulmones, su cerebro también. La revelación que había tenido hace unos segundos se hacía más clara. Ahora tenía respuestas, pero también nuevas dudas que necesitaban ser respondidas. La corriente la arrastraba, se agarró a una rama y aferrándose a ella consiguió llegar hasta la orilla. Creía que iba a desfallecer. Respiró con fuerza, llenaba sus pulmones al límite. Tos, más aire, casi vomita del esfuerzo. Su mente continuaba aclarándose, ahora sabía dónde tenía que buscar. Se enderezó y caminó. Las preguntas le habían robado su vida, que las respuestas se la devolvieran.

Fuente: http://dekrakensysirenas.com/el-secreto-de-el-cairo-sir_kino/

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